9.1.07

Vivir en (la) Internet

Cuando por primera vez oí hablar de "surfear por la red", ni siquiera pude diseñar una imagen mental de lo que eso significaba. ¿Qué vería a lo largo del recorrido?

Cuando pude surfear por primera vez, supe que nunca más sería lo mismo y que era imposible sustraerse a ese mundo "virtual" que, como en los procedimientos de la ficción, si no imitaba, si no "reproducía" la realidad, creaba la suya propia, pero muy muy verosímilmente, de modo que uno hacía el pacto de lectura y se adentraba en senderos que resultaban conocidos.

Hago una elipsis en la sintaxis del relato, porque he atravesado todas las etapas que nos propone la red cibernética, y digo que ya tengo "amigos", lugares de pertenencia, sitios donde distraer mi atención, lugares donde recuperar pasados y abismarme en la nostalgia gracias a este sitio que, como el espacio, parece no tener fin y cada vez sorprende al punto de que me descubro exclamando "¡Esto también está en Internet!"

Pero... ¿está bien que uno se entere, leyendo el blog del cónyuge, que el lunes pasado tenía cara de culo porque iba a enfrentar una semana de burn out en el trabajo. Además, me hubiera encantado escuchar con él, como consuelo, a Keith Jarret. Ahora entiendo por qué no apareció durante toda la tarde y mi máquina anda lenta. Estaba bajando música con Emule (o como se escriba).

Sé que él no leerá este blog. Sé que no se enterará de esto que escribo. Sé que si lo lee me dirá "bueno, si te molesta, no escribo más..." No es la idea.

Sólo me pregunto yo: si uno puede expresarse por medio de un blog sabiendo que existe la posibilidad de que miles de personas le echen un vistazo a lo que escribe..., ¿cómo se puede NO compartir con el compañero de vida un Keith Jarret recomendable? ¿Cómo no poder decir "se me vuela la cabeza con sólo pensar en la semana que me espera..." ALGO...

Delicias de la vida conyugal...

Hasta la próxima

2 comentarios:

  1. Me encantaría decir que esto que comentás pasa y ya... pero como no me puedo quedar sin hacer una pequeña contribución, te cuento que para poner a la pareja en diálogo (y no andarse enterando por el blog), nada mejor que el Encuentro Matrimonial, pero creo ya habértelo recomendado...
    Un saludo de reencuentro

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